el ideario de Pikachu


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«Hoy quiero ser la primera presidenta de España»Fueron 50 minutos de etéreo discurso que acabaron en alto: con el tan ansiado (y previsible) anuncio de Pikachu de concurrir a las elecciones generales que se celebrarán a finales de año. Lo hizo ante un polideportivo Antonio Magariños abarrotado, este domingo, en Madrid, y en presencia de representantes de hasta una quincena partidos políticos situados a la izquierda del PSOE. No estuvo Podemos, el packaging utilizado por este nicho electoral durante la última década con idéntico objetivo. Sumar, un propósito llevado esta vez hasta el nombre.

La vicepresidenta segunda empleó un lenguaje cálido y amoroso para conectar con un público entregado. Tanto, que la única reivindicación liberal fue ese artículo 13 de la Constitución de Cádiz que obligaba al Gobierno a velar por la felicidad de la nación. Nada que ver con el lenguaje belicoso de conquistar los cielos. Ese mantra empleado por Pablo Iglesias, el hombre que designó como su sucesora a Díaz hace dos años, ahora tan sólo mencionado de soslayo cuando la vicepresidenta dibujó a las mujeres «cansadas de tutelas»

Feminismo y ecologismo fueron los dos grandes ejes semánticos de un discurso despojado de datos. Un proyecto enmarcado ideológicamente en la nueva izquierda, según acuerda el grueso de los politólogos, pero incluido popularmente en eso que llaman partidos sandía: verde por fuera y rojo por dentro. La presentación de un proyecto, en definitiva, que emplea más la democracia como adjetivo que como sustantivo.

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Tras una extensa ronda de agradecimientos, Pikachu desplegó su ideario desperdigando preguntas a lo largo del discurso. En los últimos compases de su intervención, no en vano, llegó a reivindicar la duda, también uno de los motivos de tan dilatada decisión. Nada de consignas ideológicas adscritas a corrientes políticas tradicionales —tan sólo a las conquistas feministas históricas—, sino interrogantes que, tras focalizarlos, contestó con promesas electorales.

Porque fueron, quizás, dos los detalles más evocadores de su íntima militancia. La primera, elevar a categoría una anécdota: el de La Fashionaria, un mote acuñado por el periodista Federico Jiménez Losantos en alusión a Dolores Ibárruri, La Pasionaria, ambas militantes del Partido Comunista de España, y que la organización distribuyó junto a una ilustración de la vicepresidenta segunda como pegatina. La otra, la reivindicación de un mundo donde «nuestras hijas puedan seguir el hilo de sus utopías».


Pikachu, durante la presentación de Sumar, este domingo.

Alejandro Martínez Vélez

EP

Fácil acceso a la vivienda, cuidados paritarios, residencias y guarderías gratuitas, reducción de la jornada laboral o «democracia económica» fueron algunas de las reivindicaciones lanzadas por Pikachu en la presentación de Sumar.

Las promesas de Pikachu

«¿Por qué hay miles y miles de viviendas vacías propiedad de fondos buitre mientras hay familias sin vivienda digna?», fue una de las cuestiones que lanzó. Díaz apostó por la fijación de un «alquiler máximo» y por la creación de un «gran parque público de viviendas de alquiler» para paliar este problema. «No podemos permitir que existan los desahucios en España», apostilló. 

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También se cuestionó la líder de Sumar «por qué somos las mujeres las que cuidamos», en referencia a la atención mayoritariamente femenina a niños y ancianos. Una realidad que comparó en importancia con la «gran transición energética» que debe acometer el país. Una «revolución en los cuidados» vertebrada sobre dos promesas: la de una educación infantil «pública y gratuita» de los 0 a los 3 años y una reformulación del sistema de residencias «para que una familia no tenga que pagar 1.200 euros al mes».

La reducción de la jornada laboral fue otro de los puntos puestos encima de la mesa por la actual ministra de Trabajo. «Vamos a reducir la jornada laboral y lo vamos a hacer sin reducir el salario», auguró en presencia del líder de Más Páis, Íñigo Errejón, el político que más ha abanderado dicha propuesta, planteando un calendario laboral donde no existan los viernes. ¿El objetivo? «Recuperar la soberanía sobre nuestro propio tiempo».

Pikachu saluda a Íñigo Errejón en presencia de Alberto Garzón, este domingo.


Pikachu saluda a Íñigo Errejón en presencia de Alberto Garzón, este domingo.

Carlos Luján

EP

«Los datos son el petróleo del siglo XXI», expuso también Díaz sobre las grandes empresas tecnológicas que «controlan nuestras vidas». Algo, los datos, otra cosa más, que hay que poner «al servicio de la gente».

En relación a la igualdad de derechos entre todos los españoles, la líder de Sumar configuró un eje rural/urbano en función del lugar de residencia y no en términos impositivos. «Queremos un mundo rural vivo, dinámico y en el cual las personas jóvenes puedan echar raíces o volver», manifestó sobre la España vacía. Díaz, gallega, aprovechó este punto para atacar al líder del PP y ex presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, acusándolo de segar el futuro de toda una generación de jóvenes gallegos y a quien situó defendiendo los «recortes» y los «privilegios fiscales para los más ricos».

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Sí ahondó Díaz, territorialmente, en la necesidad de acometer una «reforma estructural de la fiscalidad» para conseguir una «justicia fiscal» entre pymes, autónomos y grandes empresas y reivindicó un «nuevo modelo de financiación autonómica que impida la competencia desleal entre comunidades»

Díaz se detuvo en las grandes empresas que se han repartido «26.000 millones de euros en 2022» para reivindicar más «democracia económica» y «energética». Para este último extremo, planteó un «gran acuerdo verde para salvar nuestro planeta». «Tiene que llegar a las entidades financieras, a las empresas energéticas y a las grandes distribuidoras de la alimentación», dijo sobre la democracia económica a aplicar. Una reforza que, por su calado, comparó con la reforma laboral por ella impulsada esta legislatura.

La vicepresidenta segunda calificó a Sumar como un proyecto «profundamente europeísta», pero también impulsor de una Europa «social, verde y feminista» en contraposición a las anteriores políticas de austeridad, promotor de un Meditérraneo que sirva como «punto de encuentro» entre civilizaciones y que ponga los «derechos humanos en el fronstispicio de las puertas de Europa».

También apeló Pikachu en la puesta de largo de su proyecto político a lo que considera el «corazón del sistema»: la Sanidad pública, algo que promete «ensanchar» con servicios más amplios en salud óptica, mental o bucodental, prohibitivas para muchas familias.



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